La omnicanalidad se ha convertido en un quebradero de cabeza para las tiendas físicas.  Cada vez  se apuesta más por la apertura de ecommerce para romper barreras geográficas. La compra online gana año tras año más allegados y es que se trata de una forma mucho más sencilla y cómoda de compra.

¿Dónde entra en escena la última milla en logística? Precisamente en el último paso del proceso: El momento en el que el pedido sale del centro de distribución para entregárselo al cliente final. Curiosamente, además, se trata del eslabón que más problemas da y el más costoso. Veamos alguno de los problemas sin resolver que afectan a este proceso:

Problemas de la logística de última milla

La problemática principal viene dada por la tendencia que está adoptando el cliente del ecommerce. La logística no es gratuita, pero al contrario de lo que debería ser, el cliente se está acostumbrando a que lo sea. Y es que como se comentaba al inicio del artículo, la última milla resulta la etapa más cara de toda la cadena de suministro y esto se debe a una serie de factores:

  • La dificultad que tienen los transportistas para encontrar zonas de carga y descarga para hacer el reparto de mercancías.
  • Los problemas derivados de las grandes urbes: Problemas de congestión de tráfico y contaminación. Este último sobre todo afecta a la empresa en términos de responsabilidad social corporativa. Una de las soluciones sería la adquisición de flotas de vehículos eléctricos o híbridos, pero siguen teniendo un precio excesivamente elevado que provoca que en muchos casos se desestimen como opción.
  • El cumplimiento total de plazos de entrega en tiempo y lugar acordados con el cliente.
  • Carga del vehículo de transporte por debajo del mínimo establecido.

Soluciones a los problemas de última milla

  • Apostar por software de gestión que ayude a mejorar la optimización de cargas.
  • Uso de herramientas de planificación de rutas, para analizar las rutas de reparto, tratar de optimizar la ruta abarcando zonas cercanas de reparto u evitar zonas de gran afluencia de tráfico.
  • Elegir vehículos eléctricos o híbridos para reducir el impacto de la huella de carbono.
  • Utilizar métodos de reparto alternativos como puntos Celéritas, Click& Collect de Correos o puntos de conveniencia alternativos.
  • Situar centros logísticos en puntos estratégicos para reducir el tiempo de entrega.

En conclusión, la última milla tiene aún demasiados temas pendientes a resolver, entre los que destacan:

  • Lograr una comunicación total con el cliente con métodos de posicionamiento para que logre visualizar su paquete en todo momento, mejorando de esta forma la eficiencia del servicio.
  • Reducir el alto coste que actualmente tiene la última milla (un 30% aproximadamente del coste total).

 

 

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