El concepto de gestión del talento o también llamado employer branding, nace a causa de la pérdida de talento por la rotación de personal y la escasez de talento en los procesos de selección. Al fin y al cabo, el valor de las compañías está en el potencial de los empleados. Por ello, esta estrategia de negocio basa sus cimientos en la especialización, motivación y el cuidado de los trabajadores. Aunque a primera vista parezca sencillo, para la mayoría de las empresas esto supone un cambio cultural.

¿En qué consiste exactamente la gestión del talento?

Hay dos vertientes  dentro del concepto de “gestión de talento”.

  • Gestión interna: Capacidad de localización, captación, atracción, retención y fidelización del talento de los trabajadores de la compañía. Encontrar el lugar idóneo donde desarrollar cada talento será el objetivo más laborioso.
  • Gestión externa: Crear marca para que el talento venga por sí solo a los futuros procesos de selección.

La importancia de la gestión del talento en cifras

La rotación de personal es negativa dentro de una empresa. La experiencia nos dice que se pierde en productividad y en coste. Por una parte, el conocimiento adquirido por ese empleado se pierde con su marcha, el equipo queda descompensado y el nivel de productividad se ralentiza. Además del tiempo y coste que se pierde en el proceso de selección: Está demostrado que se tardan seis meses en conseguir que un nuevo empleado empiece a ser productivo.

En definitiva, resulta tres veces más caro una nueva incorporación que mantener el talento dentro de la empresa. Dicho esto, ¿No crees que ha llegado la hora de tomar acciones para aplicar esta estrategia?

Acciones para gestionar el talento de tu empresa

#1- Adaptación a la empresa

Una de las particularidades de esta estrategia es que antes de que un empleado se incorpore a la plantilla ya se analiza su desarrollo personal, se analiza el perfil y ver dónde puede encajar. La movilidad multifuncional para ver dónde desempeña mejor sus funciones será una parte fundamental del proceso de adaptación a la empresa.

#2- Crecimiento personal

Las personas nos movemos por aspiraciones y metas. Para cumplir con ello, la empresa se encargará de elaborar un plan de carrera y hacer evaluaciones de desempeño para valorar el rendimiento, analizar en qué campo se es más productivo, cuál tiene más potencial, y cuáles son sus puntos débiles a nivel personal (competencias, idiomas, habilidades…).

Las formaciones para el desarrollo profesional del equipo, a pesar de que resulta una inversión, a la larga se resume ahorro por la mejora en eficiencia e innovación de marca. Un equipo formado es sinónimo de éxito.

#3- Gamificación

Dentro del concepto de crecimiento personal ha nacido una nueva tendencia llamada gamificación. Es una forma de enfocar las formaciones de manera disruptiva. Se hace mediante juegos y role plays en los que el equipo adopta un papel para hacer frente a la resolución del problema, logrando hacer de formaciones, grandes experiencias.

#4- Flexibilidad

El salario no lo es todo. Las nuevas generaciones crecen con otro tipo de concepto de empresa. Anhelan  flexibilidad horaria,  teletrabajo, movilidad y conciliación familiar, entre otras.

#5- Cuidado personal

Cuidar a los empleados con beneficios extra. Está probado que este tipo de ayudas ayudan a reducir el absentismo laboral. El compromiso aumenta cuando se conceden programas de beneficios de salud física o mental (Nutricionista, deporte, seguro de salud, yoga).

En definitiva, la escasez de talento que vivimos hoy en día lleva al empresario a centrarse  en el concepto de fomentar una cultura y un ambiente de trabajo ideal logrando el compromiso, el cuidado y la retención del talento dentro de la empresa.

 

CTA Checklist - Cambiar Software ERP